lunes, 28 de abril de 2008

Monorraíl japones


Cualquier espacio en el que permanezca el ser humano es susceptible de ser decorado. Esa debe de ser una de las filosofías de Ikea, que ya no tiene límite.

El trabajo que ha hecho la multinacional sueca se ha limitado aparentemente a tapizar los asientos del monorraíl en la ciudad japonesa de Kobe . Las nuevas telas cubren hasta el último rincón para hacer al viajero más cómodo su trayecto.

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